Lo que debe saber del Iceberg

que se desprendió de Antártida

 

A mediados del mes de julio se desgajó de la Antártida uno de los icebergs más grandes registrados, algo que los científicos venían avisando desde hacía ya unos meses. Pero ¿qué significa esto para el resto del planeta? ¿Qué implicaciones lleva? Aquí unos datos interesantes al respecto.

El ahora llamado A-68, que se separó de la plataforma de hielo “Larsen C”, ha sido el foco de atención de los medios, de los científicos y del público en general por su gran tamaño. Sin embargo, no significa un peligro para el planeta.

El A-68 es casi 3.3 veces más grande que Bogotá.

Aunque el A-68 mide unos 5800 kilómetros cuadrados, tiene 200 metros de espesor y pesa un billón de toneladas, no es el témpano más grande registrado, pero sí está entre los 5 más enormes (ver infografía). Este tipo de inmensos bloques de hielo se denominan “icebegs tabulares”, por su forma y origen. En efecto, estos suelen desprenderse de las barreras heladas naturales que están en la Antártida y son menos comunes, más pesados y grandes que sus primos cuyas formas irregulares o redondeadas son reconocidas a nivel mundial y son los protagonistas de acontecimientos importantes como el hundimiento del Titanic.

En julio de 2017, el sensor térmico infrarrojo Landsat (TIRS por sus siglas en inglés) ayudó a confirmar la creación del masivo iceberg. Créditos de imagen: Observatorio de la tierra de la NASA.

Uno de los mayores temores era el de entender hacia dónde se dirigiría este gigantesco iceberg. La buena noticia es que el desplazamiento de una masa así de grande no es fácil y se estima que su rumbo, que dependerá de los vientos, topografía y corrientes del océano, se mantendrá en el sur del océano Atlántico. Con el pasar de los años, el A-68 se quebrará y derretirá, disminuyendo así su tamaño. Sin embargo, aún no se puede predecir hasta dónde derivarán los más pequeños bloques de hielo, aunque es posible que vayan hacia el norte, hacia aguas más cálidas.

Su grosor es 4 metros más alto que la Torre Colpatria.

Vista ampliada de la placa “Larsen C” y el A-68, el 28 de julio. Créditos de imágen: an UrtherCast Company

Muchos atribuyeron el hecho al calentamiento global pero, si bien esto es una realidad que está afectando el planeta en diversos aspectos ambientales, en este caso, es un fenómeno natural, según le explica la experta Helen Fricker del Instituto de Oceanografía Scripps a la BBC. No es la primera vez que se presencia este tipo de evento en el pasado, aunque es muy raro encontrarse con un desprendimiento de tal magnitud, que cambió la geografía de la región de manera rotunda.

Su masa de agua congelada podría llenar hasta 460 millones de piscinas olímpicas.

Antártida, Larsen C.

Finalmente, el nivel del mar no aumentará puesto que el iceberg ya estaba a flote antes de separarse. Sin embargo, se recalca que la placa de hielo “Larsen C” está más vulnerable y aún no se sabe a ciencia cierta si se reparará o si sufrirá más desprendimientos, lo que sí tendría un efecto negativo a futuro. Se estipula que si siguen habiendo daños persistentes en la placa se empezarían a hundir glaciares que antes no estaban flotando y, si se derrite todo el hielo de la placa, resultaría en un aumento hasta de 10 centímetros del nivel del mar. Algo que podría pasar en unos meses o en unas décadas.

¡Conoce los Icebergs más emblemáticos en la infografía exclusiva de la app de revista Amarilo,
descárguela acá!

Déjenos su comentario